Fruta Acida - Anécdota 2 (Mandarina)




La mandarina del edén

Tengo otra anécdota, recuerdo que cuando preste servicio en el ejército teníamos que ir a acampar a las montañas, la temperatura superaba los 38 grados centígrados algo que sumado al uniforme y mi bolso de provisiones era poco soportable, durante varias horas caminando por la espesa selva no encontrábamos  ninguna fuente de agua y las que habían estaban llenas de lodo, recuerdo haber perdido mi cantimplora para colmo, siempre me pregunto: ¿por qué mis historias suenan tan trágicas y exageradas? pero creo que es necesario no obviar ningún detalle, pues una de las cosas más terribles que puede pasar con alguien es tener sed y no poder hacer nada para remediarlo.
 Siempre recuerdo una frase de mi profesor de ciencias “nuestro cuerpo esta mayormente compuesto por agua” y claro en ese momento recordé eso y fue más grande la necesidad de encontrar agua. Esa noche acampando el sueño era lo de menos, me moría de sed y mis compañeros tenían poca agua y por órdenes del superior ninguno tenía permitido compartir sus raciones de agua. Decidí salir del campamento por un momento mientras todos dormían; no sé, tenía que despejar la mente. Camine varios metros hasta que me topé con algo increíble, un árbol de mandarinas. Sé que no es un fruto tan exótico pero creo que es necesario comentar…

Siguiendo con la historia no lo pensé dos veces y comí tantas como podía y en mi chaqueta guarde otras para después. Era como haber encontrado el edén de las mandarinas, al volver al campamento oh sorpresa me encontré a mi superior de pie esperando a que volviera, me dije a mí mismo ya no tengo sed, estaré listo para mi castigo por haberme ido del campamento sin avisar. Mi superior me vio y pregunto que donde andaba que esto era desobedecer una orden y que podía haberme perdido entre la selva montañosa, simplemente le conté lo sucedido y sorpresivamente cuando pensé que me iba a impartir un castigo fuerte, lo único que escuche fue... soldado no vuelva a desobedecer una orden y déjeme algunas mandarinas pues también tengo algo de sed.
Lo que quiero resaltar de esta anécdota, es que a veces encontramos en las frutas exóticas una forma de sobrevivir y en este caso fue una forma de saciar mi sed y evitar tal vez una deshidratación aún mayor. A veces le restamos importancia a una fruta porque tal vez no deja satisfecho, pero nutricionalmente está actuando de manera positiva.




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